jueves, 8 de noviembre de 2007

una tarde en este barrio

Por acá la gente anda como loca comprando estampitas de un tipo que se llama Ceferino, parece que era del barrio, morochito como mis vecinos, algunos son tan extremistas que le prenden velitas, vinieron curas de Europa a administrarle el negocio a los curas de la zona que parece no saben de marketing y todo eso. Mis vecinos , algunos son parientes de este de la fotito, salen de viaje con sus autos descascarados y llevan a sus hijos entre cajas de comida y un asadito para el sábado y van rezando letanías que dicen algo del lirio de la patagonia, en fin , yo creo que es mejor este berretín de ahora que aguantar a los vecinos con sus cumbias y los pibes corriendo en la vereda, pero me preocupa la reacción cuando vean que tanto rezo y velas son otra vez parte de una broma que se manda la iglesia cada tanto para seguir armando su corporación. Allí me las voy a ver negras, ya que empezarán otra vez con las cumbias, los asados, los pibes gritando...... y lo peor de todo... sus caras de desilusión
Parece que el verano se resiste, si yo fuera verano no vendría a esta ciudad, la gente practica el deporte de ver que hacen los demás, el río se regala a cualquiera que se le ocurra meter un pie en él,el caballo de la estatua de la plaza mira al oeste y apunta con su cola levantada al centro de la plaza, hay muy pocas cosas agradables por aquí, algunos creen que es un lugar privilegiado, alaban su clima, su verde, yo creo que es un lugar para tratar de irse. En cambio el sur sur es otra cosa, el viento está todos los días, los colores se transforman de ocres en grises, de grises en violetas, la tierra regala cristales preciosos, y la jarilla ....perfuma el aire, en esta época florece la mata negra y todo se llena de un olor salvaje a animal en celo. Es el mejor momento del año para salir a la ruta. Anoche estaba mirando el cielo, el tamaño de la luna era colosal, inevitable acordarse de la metáfora de Roberto Arlt cuando la describe como una plancha metálica que prensará a los hombres, así tal cual fue mi luna anoche , la carta de mi amiga Elena funcionó como despertador de sensaciones y en la cara plana de la luna vi la posibilidad de un hombre que rompa la rutina y se anime a dejarse llevar en mi autito gris por la ruta tres hasta el fondo mismo del mapa.
Un hombre , si escribe mejor, si no puede músico, o simplemente contar con esos atributos maravillosos que pueden resultar los brazos, unos brazos fuertes que den abrazos cálidos como soles, un hombre que escuche a Satié y ponga en su mirada las notas de la música, si el hombre tiene voz de caverna húmeda mejor, si no aparece el hombre será suficiente con llevar los libros de Pessoa, que de vientos sabe todo.

martes, 30 de octubre de 2007

una lluvia

otro día y van cuantos ya, la casa se tiñe de amarillo cuando llega esta época, a mi se me ocurre que es la hora de parar, el año ha sido muy largo, tengo que salir a la ruta antes de que se me termine la capacidad de ver lo que pasa por la ventanilla de mi auto, tengo que viajar al sur, salir de la chatura de esta ciudad patética y volar a 150 por la ruta tres rumbo al sur, la ruta es la vía de liberación de la rutina, el espacio del amor la posibilidad de cambio

jueves, 18 de octubre de 2007

en la casa

una se levanta y como un estallido se encuentra con la realidad, el hombre que ha pasado su noche en la casa y no ha dormido por las preocupaciones que debe atender por la mañana, tiene pésimo humor, una sólo quiere silencio, un pocillo de café y un libro, no , no será posible eso hoy. la mañana es un estallido de voces , luz y ansiedad.
ahora se ha ido, pero ya la rutina de la casa se impone, y entonces..... lavarropa, regar las plantas, sacar al perro, la lista de las cosas por hacer.....
en la cabeza la ruta, la posibilidad del viaje, salir temprano, llegar a San Antonio, cargar nafta y seguir rumbo al sur, el cruce, una curva pronunciada sesenta kilómetros a 130 por hora y Valcheta, oasis en medio de la meseta.
allí espera el turco mortada, músico y poeta, me acompañará un tramo del camino.

miércoles, 17 de octubre de 2007

esta vez fue al Bolsón , pariso en el recorte pequeño de la geografía patagonica, allí los amigos esperaban, estaba Chelo con sus poedibujos, Novelli y sus sombreros, Di Benedetto con sus largos silencios, Oyarzabal con sus cuentos, Matamala y su sentido del humor, Silvia y sus poetas jovenes, Marcela desalojada de sí , muchos eramos, algunos poetas, otros escritores, Puyelli y Analia , con sus ratones y secretos para deslumbrar niños. Se llevaba a cabo la feria del Libro , y como siempre la fiesta era leer, leerlos, leerse, cada uno tenía un trabajo en ese encuentro, compartimos ideas, comimos tacos , bebimos tinto.

उन viaje



otra vez y van cuántas... tantos viajes , sólo para ver a otros que escriben , kilometros de ruta para leer poesía, encontrar a Novelli, Rigazzio, a Paula la niña terrible , tantos viajes , en cada uno se suma un nombre